Este post está un poco atrasado, pero la verdad es que desde la elección he estado increíblemente ocupado. Espero que ahora en esta época de fiestas pueda escribir un poco más. Me tiene chato la crisis, ya escribiré de eso, pero por ahora vamos a algo más domestico.
Halloween es una fiesta que se celebra en serio en la parte sur de Manhattan. A diferencia de otras partes de Estados Unidos, dónde es una fiesta principalmente de niños que se disfrazan y salen a pedir dulces en esta noche de brujas, en la zona sur de Manhattan los adultos celebran como si se tratara de carnaval. Miles de personas se disfrazan, desde simples mascaras o cuernos de diablo, hasta disfraces sofisticadísimos, muy elaborados y originales. Hay multiples fiestas y un gran festival callejero que se centra en la calle Bleecker, y que desborda por todas las calles de la zona central de Greenwich Village. Es un festival alegre que llena todos los bares, y la mayoría de las calles se cierran al tránsito de vehículos. Se pasa bien, la gente se toma fotos con los disfrazados más originales y en general hay un ambiente sano de diversion, fuertemente custodiado por la policía de New York.
Mi mujer, una amiga de ella yo nos disfrazamos y partimos a uno de los pubs del barrio a comer y tomar un par de cervezas, y antes de partir a dar una vuelta por el Village, regresamos a mi departamento para pasar un rato a la fiesta que tenía mi vecino que vive en el Penthouse del edificio. El vecino me había dejado una invitación en mi casilla de correos, a pesar de que no he tenido el placer de conocerlo, y me pareció de buena educación pasar al menos un rato y aprovechar de conocer a este vecino que hace poco que llegó. Vivo en un edificio chico, de 6 pisos y apenas ocho departamentos, este es el único vecino que no conozco.
Caminamos hacia el departamento, y al intentar entrar al lobby, un gorila vestido de trae oscuro me para y me pregunta dónde voy. Le digo a mi casa, vivo aquí, y sigo mi camino intentando entrar a mi edificio. Me vuelve a gritar, que viene a hacer aquí. Le vuelvo a decir, es mi casa, vivo aquí. Sigo mi camino hacia adentro con mi mujer y su amiga, y me empieza a preguntar, fuera de si, cual es la dirección. Le dije que no tengo que contestarle ninguna pregunta y que no me puede impedir entrar a mi casa, que que se ha creído. Sigue gritando cuando entro al ascensor me encuentro con que tenemos una ascensorista, y otro tipo de traje oscuro con radio se me acerca a decirme que están encargados de la seguridad de la fiesta del piso 6 y que por eso me paran. Le contesto que me parece que eso no le da derecho a gritarme e impedirme entrar a mi casa. Nos bajamos en mi piso entramos a mi departamento, y dada la antipatía e imperinencia del gorila a la entrada decidimos no ir a la fiesta del vecino.
Salimos nuevamente para irnos al Village a divertirnos con la gente en las calles. Lo pasamos fantástico, la multitud del major ánimo y con las elecciones a menos de una semana encontramos numerosos Obamas, Palins y McCains deambulando por las calles. Desde un tipo escencialmente desnudo, usando un g-string que solo le cubría el estricto mínimo necesario, con diez centímetros cuadrados de paño.
Alrededor de media noche llegamos de vuelta al edificio, cansados, y apenas entramos al lobby nos cayó encima el gorila a pedir disculpas y decinos que subiéramos a disfrutar de la fiesta. Y detrás de él aparece otro tipo explicando que lamentaba mucho el error y que por favor disculpara, que él era el “party planner” responsible de todo y de paso ahí tienes mi tarjeta por si necesitas mis servicios. Lo quedé mirando con cara de indignación y me fui a dormir, a pesar de la fuerte música que retumbaba en el patio interior de edificio, hacia donde da mi dormitorio.
A algun hora logré dormirme, cuando de pronto me despierta un zumbido fuertísimo que resuena por todo el edificio. Pensé que algo seguían haciendo en el penthouse, limpiando con algun equipo sumamente ruidoso, lo que me pareció un descriterio enorme. Me asomé a la escalera de incendios y al ascensor a ver si algo pasaba, pero nada. Volví a la cama, y no me había vuelto a dormir cuando oigo unos golpes violentos en la puerta de mi departamento. Me puse la bata y partí a ver que pasaba, y al abrir la puerta me encuentro con un bombero full equipo. Era de verdad, no uno disfrazado de bombero. Me quedó mirando y me preguntó si estaba todo bien, y si los rociadores anti-incendio se habían disparado. Le dije que no, que todo estaba bien y quedó conforme. Volví a la cama pero me quedó la duda acerca de que estaba pasando y me levanté de nuevo y me asomé a mirar por la ventana hacia la calle. Había por lo menos tres carros bomba y un gentío mirando, como cuando hay un incendio. Me asusté y baje un piso hacia la calle a ver que pasaba. “Water flow alarm”, me dijo el bombero al que le pregunté. Aparentemente alguien abrió una valvula del sistema anti-incendios del edificio en el medio de la borrachera.
Decidí volver a subir, pero me encontré con otro grandote, esta vez del departamento de bomberos, NYFD, que me impidió entrar al edificio. Ni aunque mi mujer estuviera durmiendo arriba. Tuve que esperar un rato y subir cuando lo autorizaron.
Al día siguiente me encontré con la vecina del 5o piso, indignada porque había llegado de un viaje esa mañana y el ascensor no funcionaba, y no solo eso, el edificio estaba abierto de par en par. Llamó al “Superintendent”, es decir el encargado del edificio, y éste no tenía idea de la fiesta ni de los problemas. Se sorprendió mucho cuando le dije lo que había pasado la noche anterior.
A eso de las 10 de la mañana me llamó un tipo que vive en a media cuadra, en la misma manzana que nuestro edificio. En un tono bastante agresivo, me pregunto que con quién podía hablar de la grosera fiesta de la noche anterior, a lo que le contesté que con el anfitrión de la fiesta, nuestro vecino del 6o piso. Le dije que a mi me indignaba tanto como a él la fiestecita, ya que no me había dejado dormir mas todo el escándalo en el edificio. Este vecino está involucrado en una asociación de vecinos, y me dijo que a través de la asociación iban a tartar de reclamar. Me mencionó que había llamado a la policía varias veces durante la noche, pero que nunca habían venido, aparentemete con la excusa que en la noche de Halloween tenían cosas más importantes que hacer que pedirle a alguien que baje el volumen de la música.
Un par de horas después, en el ascensor del edificio me encontré con el anfitrión de la fiesta, el famoso Jamie. Me dijo casualmente, disculpas por lo de anoche. No se a que te refieres le dije, si a la música escandalosa, a los daños y el escándalo con los bomberos o al descriterio de los gorilas que contrataste para controlar el acceso al edificio sin pedirle autorización a los dueños. Con una respuesta de niño malcriado me dijo, “¿Como que gorilas? ¡¡Si eran policías del NYPD!!” Como si el hecho de que su “conserje” hubiera contratado policies lo pusiera por sobre la ley, y por sobre los reclamos de los dueños acerca del abuso al que nos sometió.
Con esa explicación entiendo por que la policía no vino a pesar de todos los reclamos del vecino del otro edificio. No iban a venir a interrumpir el trabajo extracurricular de sus colegas. ¡Háblenme de corrupción!.
La policía de esta ciudad no sólo es corrupta, como lo demuestra esa pésima experiencia, sino que además son de una brutalidad impresionante. No saben hablarle a la gente, todo es a gritos, como si estuvieran tratando con animales o temiendo que si no gritan la gente no los va a respetar, porque son unos corruptos podridos y sólo los respetan porque les temen. Suena a país tercermundista, pero es la realidad de Nueva York. Es cierto que mantienen el órden, y que hoy la ciudad está más segura que hace 15 años cuando Giuliani empezó a enfrentar el crimen. Pero en parte lo han hecho violando los derechos individuales en pequeña escala, esa escala que es “as much as you can get away with”, lo justo para que a la gente no le valga la pena iniciar una demanda contra la policía, pero que te irrita y te hace sentir impotente y violado. Y también, aunque menos seguido, violan los derechos individuales en serio, cada tanto sale algún apaleado reclamando públicamente, o algun muerto al que balearon desarmado, como el negro que balearon en Brooklyn hace un tiempo cuando salía de su fiesta de compromiso de matrimonio.
Yo era ingenuo y confiaba en la policía, los veía como de mi lado, porque soy respetuoso de la ley, pero en este país he perdido esa confianza. Aquí muchos policías están del lado de la ley mietras los están mirando y controlando, y el resto del tiempo se esfuerzan para sacar el máximo provecho abusando del poder que les da el sistema. ¿Es la naturaeza humana? En parte, pero también es una mala selección del personal de policía. Hay algunos que están ahí por vocación, pero muchos van a parar al departamento de policía porque no tienen muchas otras opciones. Y eso sumado a un ambiente generalizado que se ha creado por la “Guerra contra el terror” de que la “seguridad” tiene prioridad ante todo lo demás, hace que se sientan autorizados para abusar. Espero que al menos el ambiente de tolerancia a las violaciones de los derechos individuales cambia con el próximo gobierno.
Sunday, December 21, 2008
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