Con el confuso mensaje que el mundo recibió del congreso de Estados Unidos y su rechazo al paquete de rescate financiero, se destrozaron las bolsas del mundo ese martes, y cuando por fin se logró un acuerdo para llevar el paquete de rescate nuevamente a votación en el congreso y pasarlo, el viernes de esa semana, algo había pasado con la confianza. El paquete no logró hacer la diferencia que esperaban sus proponentes, y el escenario de fin de mundo se vino en encima a una velocidad impresionante. El paquete venía con muchas ataduras y restricciones no iba a ser fácil usarlos. Los bancos dejaron de prestarse unos a otros, y los que se percibían más débiles se quedaron secos. Las empresas no conseguían préstamos para financiar capital de trabajo, es decir para pagar sueldos y comprar materia prima o inventario mientras llegan las ventas, la gente empezaba a guardar su dinero por si perdían el trabajo. Otras empresas, las que tenían liquidez, empezaron a preocuparse más de proteger su dinero que de su propio negocio. Repartirlo entre varios bancos para quedar cubiertos en cada uno de ellos por el seguro federal, FDIC.
El dólar dejó de fluir hacia otros países y los bancos europeos quedaron en la mira, después de todo, también tenían grandes exposiciones a las hipotecas americanas además de las propias del Reino Unido y España dónde los valores de las propiedades se han derrumbado en los últimos meses. El pánico cundió. El horror de la depresión estaba frente a todo el mundo, de esta no se iba a escapar nadie.Las bolsas de India y China, las joyitas de los mercados emergentes por el enorme crecimiento de los últimos años, siguieron camino a un abismo que no parecía tener fondo. Los precios de las materias primas se fueron al suelo previendo una menor demanda, lo que hizo que las monedas de los países exportadores de materias primas, como la mayor parte de Sudamérica, Australia, Canadá y Rusia, cayeran bruscamente. Lo que causó pánico financiero en esos países y repentinamente todo el mundo se encontró en crisis. El Real brasileño se fue de andar por 1,5 por dólar a 2,5 por dólar en el peor momento. El Peso chileno de 530 a 625, el peso mexicano de 10 a 14. El mundo en que todos se endeudaban en dólares se volvió un campo minado, lleno de empresas que estaban por enfrentar un a deuda mayor por la devaluación, menores ventas, por la recesión que se venía fuerte, asegurando que muchas iban a tener serios problemas. Siguieron cayendo las bolsas. La espiral negativa de la que hablaron los expertos se estaba dando en forma inimaginable. Y nadie sabía que hacer. El pánico de un mercado viendo que el mundo está a cargo de un señor Bush, acompañado de gente ideologizada que creen que la intervención del gobierno es siempre mala. De los que extremistas de la libertad económica. Que se jodan, que el mercado lo va a arreglar. Las bolsas del mundo cayeron, y cayeron, y cayeron, todos vendiendo a lo que sea. La bolsa de Nueva York cayó 25 % en dos semanas. 9 % en un día, algo nunca visto desde el crash de 1929 y la depresión de los años 30.
Europa hizo un intento por actuar coordinadamente, pero en definitiva cada país fue a ver cómo se apeaba en esta crisis, generando más desconfianza. Falta de liderazgo en un lado del Atlántico, falta de gobierno en el otro.
Los bancos de Islandia, un paisito de 300.000 escandinavos que viven en una isla en el Atlántico norte, se fueron a la bancarrota, y como eran más grandes que su propio país porque tenían enormes operaciones en el extranjero, arrastraron al país completo, que no tuvo como darle apoyo a sus bancos. La moneda, Krona islandesa, se esfumo, perdiendo casi dos tercios de su valor, y nadie la quiere recibir, lo que la ha vuelto inconvertible. Los precios en dólares de vacaciones en Islandia se abarataron enormemente, y un amigo me decía que ahora puedes quedarte en buenos hoteles por precios que van entre 30 y 80 dólares. Los bancos islandeses crearon problemas para los ingleses, ya que pagando tasas de interés más altas, habían captado depósitos en Inglaterra en grandes cantidades. Al irse a la bancarrota, esa gente, entre los que había también empresas y municipios ingleses, iban a perder su dinero, por lo que el gobierno británico tuvo que garantizar esos depósitos, con dinero de los contribuyentes ingleses por supuesto, para evitar la cadena de males mayores que se pondría en marcha si no lo hacían. Y anunció que demandaría al estado islandés para recuperar ese dinero. Le deseo la mejor de las suertes, demandar a Islandia en estos momentos debe ser como demandar a Argentina en el 2002. Curioso esto de las estadísticas, Islandia era hasta hace poco algo así como el cuarto país más rico del mundo sobre la base del ingreso per capita de $ 80.000 dólares que tenía. También tiene uno de los mayores índices de desarrollo humano, típico de los países escandinavos. Espero que el stress de esta situación no los haga retroceder demasiado. El ingreso per capita va a caer mucho, pero van a seguir viviendo muy civilizadamente, aunque se van a tener que tener paciencia, ya que no me extrañaría que los empiecen a visitar las hordas de brasileños que van a Disney World, ahora que la Krona no vale nada.
Pero no habrá brasileños paseando por el mundo y conquistando rubias en Islandia si los mercados financieros no se estabilizan. Y si se lo dejamos a los extremistas de la libertad económica, nos vamos directo a la depresión de los años 30.
La única manera de destrabar el flujo de crédito y de recobrar la confianza en y entre las instituciones financieras del mundo es que los gobiernos de los países más fuertes apoyen a sus bancos en forma decidida, y hasta garanticen los pasivos de esos bancos, de manera que los acreedores puedan conocer el riesgo de lo que están asumiendo al prestarle a un banco. Porque hasta ahora estaban todos a oscuras, prestarle a cualquier banco se podía convertir en una desagradable sorpresa de pérdida. Y ante la duda, todos se abstienen.
Durante el fin de semana recién pasado y el lunes, los Bancos Centrales de los países desarrollados, en forma coordinada por fin, anunciaron medidas de garantías y capitalización para los bancos, de manera de recuperar la confianza. En Estados Unidos, que el lunes estaba con feriado bancario por el “Día de (Cristóbal) Colón”, se anunció de amanecida el martes, que el gobierno le había aportado 150 mil millones de dólares a los principales bancos del país, y que les garantizará los nuevos pasivos. El gobierno federal de Estados Unidos pasó a ser el accionista mas grande de empresas como Goldman Sachs, Citigroup y otros. Claro que sin derecho a voto . Por fin, los republicanos se soltaron las amarras ideológicas que los tenían paralizados, e intervinieron el mercado fuerte mente para tratar de recuperar la confianza en el sistema financiero. Pero intervinieron sin perjudicar a los accionistas de los bancos, por el contrario, los favorecieron porque las acciones financieras subieron. Es que confianza y el precio de las acciones de los bancos se tienden a confundir, además seria un golpe muy fuerte que el gobierno los afectara. Por otra parte, los accionistas tienen poco que decir sobre como se manejan los bancos, o cualquier otra empresa norteamericana que sea abierta en bolsa y con la propiedad dispersa. El sistema de selección de los directorios, y digo selección porque no es elección, está diseñado para que a los accionistas les sea muy difícil intervenir en como se manejan las empresas, aún cuando se manejan tan mal como se han manejado los grandes bancos últimamente. Los directorios se auto perpetúan con la complicidad de los gerentes, que también son parte de los directorios. No tiene nada que ve con el sistema que conocemos en Chile, donde las minorías pueden nombrar directores, y dónde a los gerentes se les prohíbe ser directores. Esa es la única forma de explicar que con los desastres que hemos viso en los bancos, los directorios de esas honorables instituciones siguen prácticamente intactos. Cuando ha habido cambios ha sido el propio directorio que ha destituido a uno de sus miembros, generalmente el CEO, o sea el gerente general que también es director. Y ahora que el gobierno les pone plata, los que siguen dándole “dirección estratégica” y “supervisando” a los gerentes son los mismos que presidieron el desastre en el que están metidos. Sólo que ahora que no pueden conseguir más dinero prestado, y ahora se los pasa el gobierno.
Creo que esto no tiene ningún sentido, y mas temprano que tarde la sociedad americana les va a hacer pagar caro. Va a venir regulación y supervisión muy fuerte, y creo que esta vez va a ser coordinada entre países desarrollados, y así no va a valer el argumento de que si los regulan muy fuerte el negocio se va a ir al extranjero. ¿Dónde se van a ir? ¿a Islandia?
Friday, October 24, 2008
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